10 May 2015

Resignación. parte III

No recuerdo ahora mismo esas fases por la que, según parece, los psicologos dicen que se ha pasar cuando se sufre algún tipo de trauma, me parece que eran: negación, culpabilidad, aceptación y superación. Pues bien, en mi caso las tres primeras fases las pasé (si puede decirse así) de un plumazo y ahí me encasquillé durante más tiempo del que me habría gustado. 

Por aquel entonces no llegaba una sola noticia buena del residencial, ni una sola. Todo lo contrario, amenaza de nuevas derramas a causa de los desorbitados gastos judiciales y fotos con más desperfectos en el buzón de entrada. Esto era el pan de cada día. Además, cada vez que tenía que pagar la cuota mensual, casi 200 € al mes, el mundo se venía abajo y me preguntaba una y otra vez como alguien como yo que se las tenía como alguien precabido e incluso receloso a la hora de soltar dinero, me había metido en algo así. Por un lado no podía venderlo (ni regalandolo) por culpa de las elevadas cuotas comunales, por otro la crisis que seguía azotando el panorama nacional. Tampoco podía disfrutarlo ni siquiera al 50% pues mi mente me recordaba de inmediato el pozo en el que estaba metido. Un simple paseo se convertia a los pocos minutos en un rosario de imagenes del presidente y del robo que estaba perpretando y únicamente unos pocos eramos consciente de ello, esa sensación de impotencia ante los acontecimientos inundaban mi cerebro con ira y confusión. 

Menos mal que mi cuñado y hermana también captaron la realidad: Habíamos sido secuestrados por una mafia dedicada a reventar comunidades de ricos. Finalmente, gota a gota, hubo más gente que se fue sumando a la causa, me escribían para preguntarme acerca de las cuentas o querían quedar conmigo para charlar sobre la insostenible situación de nuestro residencial, pues a vista de pájaro aquello estaba cada vez más abandonado y el deterioro de las instalaciones (por falta de mantenimiento) era mucho más que evidente y se empezaba a sentir en el día a día. Aunque si tuviera que aventurar un motivo por el que muchos propietarios abrieron los ojos, digamos, no fue por estos argumentos, al menos no totalmente, sino por lo insoportable de las cuotas que llevó a muchos de ellos a recurrir al alquiler rastrero de sus propiedades, es decir, entre 350 y 400 €. Un Residencial con pistas de padel, tenis, piscina, jardinero, portero, limpieza, seguridad, etc...lo que hoy se denominan PREMIUM. 

Llegó un momento en el que en las zonas comunes podían verse techos caídos, escaleras precintadas con vallas de obra e incluso señales de tráfico prohibiendo el paso, filtraciones de agua que más bien parecían geiseres de Yellowstone y otros muchos más desperfectos díficiles de enumerar. Qué decir del jardín¡; un area previlegiada de Benidorm, con un trozo de parque natural incluido, y su aspecto parecía más bien el de un arrabal abandonado; a todo esto habría que sumar la friolera de 12.000 €/ años más IVA por unos servicios de jardinería inexistentes. Por supuesto, la empresa subcontratista de todos los servicios, incluso del portero, había sido directamente seleccionada por el presidente. Desde luego, este presidente habría sido un político cojonudo dadas sus cualidades innatas para contratar perjudicando los intereses de la comunidad, pues aunque intentaba en vano durante alguna de nuestras conversaciones telefónicas convencerle de la necesidad de renegociar o buscar alternativas a estos gastos totalmente inflados considerando los precios de mercado, el seguía empecinado en su conveniencia y seguía gozando del apoyo de la mayía de la Junta de propietarios. 

En fin, el panorama de la finca no podía ser peor, incluso para los que alquilaban a precios low cost tenían problemas para encontrar inquilinos pues la leyenda negra promovida por este tiparraco indecente había traspasado hacía tiempo los límites de la comunidad para convertirse en vox populi de Benidorm e incluso de prensa nacional. Entre los pocos disidentes reinaba un clima de apoyo mutuo, pues todos estabamos sufriendo lo mismo y gracias a ello no te sentías aislado. 

Ahora comprendo que cuando hay una catástrofe de magnitud reseñable los afectados rápidamente se unen en un esfuerzo para compartir la desgracia más que para buscar soluciones. La existencia de más como tú, que te muestran que no eres alguien especialmente desafortunado, hace más soportable la desgracia. Incluso puedes dar gracias porque hay gente peor que tú en las mismas condiciones.

La convivencia dentro del rascacielos también se había deteriorado, pero no por culpa de los propietarios, al menos directamente, sino porque los apartamentos puestos en alquiler a la desesperada no tenían en consideración la tipología de los inquilinos, es más, a grandes rasgos esto formaba parte de la estrategia de degración que el presidente y sus secuaces habían diseñado. El portero, un sudamericano de origen argentino, con su familia al pleno, vivian en el residencial y bueno, es díficil decir lo que hacían pues se explica mejor en términos negativos: no hacían nada. De hecho su hijo (que parecía un adolescente) era el vigilante nocturno, su mujer se encargaba de la limpieza del edificio y respecto a él, las pocas veces que podías pillarlo en el hall, era incapaz de hacer algo que puediera denominarse trabajo. Cuando era pillado in franganti y recriminado por ello, siempre terminaba alegando que obedecía ordenes del presidente. Pondré un ejemplo. El riego por goteo de las zonas comunes dependía de una máquina situada en la planta -1 del edificio, de aquí partían varias tuberías que surtían de agua a las diferentes zonas de riego, pues bien, gracias a una avería, por cierto bastante recurrente en el tiempo, el agua se salía e inundaba muchas areas pero lo peor era que siendo como es un bien escaso en este país, dónde la conciencia ecológica será de lo poco que podemos presumir los españoles, se derrochaba día tras día, al punto de que la propia compañía de Aguas de Levante se había molestado en comunicar este hecho por las desmesuradas lecturas de consumo que venían registrando. Llegaron a ser de hasta 14.000 € al trimestre si no recuerdo mal. Continúo, le pedí que por favor cerrase la máquina y regase a mano temporalmente hasta dar con la avería, me daba la razón e incluso el muy cínico desconectaba el dispositivo, pero al día siguiente ya estaba otra vez igual. Cuando teníamos una simple reunión de propietarios o junta general, este gandul que deja pequeña la leyenda de los sudamericanos, se dedicase a regar un area de las zonas comunes que había detectado filtraba prácticamente toda el agua a varias plantas del garaje. Lo normal, es que un par de día antes se dedicase a encharcar descaradamente esta zona y aunque fuese reprendido por ello, seguía haciéndolo. En resumen, que el portero era otra pieza clave de este grupo organizado de expoliadores. Al final, dedicaré un post para dar ideas de como reventar una comunidad con el fin, no solo didáctico con vistas a la prevención, sino para que si se extiende mucho puede que las autoridades alguna vez se decidan a solucionar las lagunas de la Ley de Propiedad Horizontal en este sentido. Aunque no digo que esto sea fácil, ni mucho menos.

A estas alturas, prácticamente a las puertas de mi segunda Junta General, ya tenía totalmente claro la composición de esta camarilla de ladrones de guante blanco. Me sorprendió por su simplicidad, de hecho, muchas veces llegué a pensar que se trataba de unos incompetentes y qué realmente robaban por inercia o por opurtunismo más que con premeditación o dolo como dirían los abogados. Digo esto porque es realmente atrevido saltarse varios códigos deontológicos simultáneamente: El del colegio de abogados, el del colegio de Arquitectos técnicos, el de Administradores de fincas y, sobre todo, la propia Ley de Propiedad Horizontal. Se transgredian con total impunidad artículos tan esenciales como el derecho a la información del propietario. Naturalmente, contaban con la ayuda de la distancia y con el hecho de que muy pocos propietarios tendrían las ganas de personarse para solicitar documentación. En mi caso, lo hacía por teléfono y tratándo con la mujer de Bernardo, el que se hacía pasar por administrador de fincas y a la sazón sobrino el presidente. En fin, que todo quedaba en casa. Finalmente, si te enviaban algo se atrevían a falsificarlo, por ejemplo, con IVA falso, es decir, un tipo falso y cantidades rectificadas. Sabía perfectamente que lo hacían para desafiarme personalmente pues se sentían intocables en el bastión de su pueblo. Es curioso como tuve que soportar escuchar a uno de los atláteres del ínclito presidente decir en plena junta, delante de todo el mundo, que nosotros estamos al servicio del administrador y no al contrario, por lo que si queremos algo debemos solicitarlo, nada más. Se refería al pequeño detalle de que jamás recibí información sobre la marcha de nuestra comunidad, ni un mínimo cierre anual, únicamente los presupuestos y a lo sumo un día antes o dos con mucha suerte. Bueno, en honor a la verdad, a día de hoy y con otro Administrador que merece un capítulo al completo, tampoco recibo nada de nada,  excepto los recibos, eso sí. En esto hemos salido ganando.

Así se las gastaban y por ello cuando por fin llegó el día de la Junta, mi amigo italiano y yo nos sentamos al final de la sala y una vez más comenzó el espectáculo: cañón proyector, presentaciones interminables con datos técnicos que contenian estudios geotécnicos con gráficas, fotografías de todo tipo de daños y averías, y descalificaciones hacia la promotora. Con su chivo expiatorio prácticamente desactivado, nada se podía hacer para revertir la situación, por lo que en un momento dado le dije a mi amigo que nos fuesemos pues aquello parecía la reunión de una secta más que una junta de propietarios. Es curioso que el abogado de la comundad actuase como secretario levantando el acta y Bernardo apenas podía presentar los presupuestos despues de 6 horas de show ininterrumpido. Se aprobó el presupuesto con un incremento de 50.000 € respecto al anterior. Si, así es.

Deconocía que el punto de inflexión estaba a punto de producirse gracias al desgaste que produce un presupuesto tan sumante inflado en todos los bolsillos. Como suele ocurrir el ladrón muere precisamente por su propia avaricia. Es decir, siempre me he preguntado que habría ocurrido si en lugar de intentar robar a esa escala, hablo de unos 350.000 € anuales, lo hubiesen hecho con más delicadeza pero a lo largo de más años, afortunadamente todos eran unos avariciosos y se cargaron la vaca a fuerza de ordeñarla demasiado.

Antes intentaba explicar que descubrí un plan casi perfectamente urdido para sangrar a los comuneros de una forma legal. Decía que me pareció extremadamente simple, tanto que apenas podía creer que fuese premeditado en algún sentido.

Veamos, juntemos en la misma cesta los siguientes ingredientes: una comunidad formada mayoritariamente por extranjeros, agencias inmobiliarias, sociedades de capital, promotora y propietarios nacionales; añadan un administrador corrupto, un presidente y un abogado, calienten el ambiente a temperatura de ebullición sacando los trapos sucios de la promotora y aireando los desperfectos del edificio para provocar un reacción por fraude. Qué se obtiene? el cóctel perfecto para aligerar los bolsillos de los incautos propietarios que, bien por confianza, bien por dejadez, bien por indolencia, delegan el voto en la figura del que se ha presentado como el mesias, el salvador. Alguien que tenga cierta relevancia social, especialmente para las personas mayores.

Por supuesto, además de los tres pilares sagrados que acabo de mencionar habría que controlar la finca desde dentro para evitar que el negocio se fuera de las manos. Es decir, es como el prestidigitador que te distrae con el chiste mientras te roba la cartera y además le das las gracias. Siempre, cuando acusaba al presidente de estafador, de mentiroso, la respuesta de la gente invariablemente era la misma: No puede ser, si un neurocirujano¡ Afortunadamente por aquellos días acaba de saltar el escándalo de duque de Palma o Empalmado como él mismo se denominaba, y me sirvió para revatir su respuesta. La naturaleza humana es una incognita y por ello a pesar de la edad que tengas siempre te sorprendes por el comportamiento de otros e incluso del nuestro propio.

Al trío sagrado hay que procurar una serie de adláteres que controlen el clima de las Juntas, que presionen, insulten y que, llegado el caso, hagan lo que sea necesario para evitar la fuga de votos. También el vicepresidente, un viejo tullido al que todo el mundo odiaba de forma instintiva por motivos que escapan a mi comprensión, el caso es que durante mi estancia veraniega jamás encontré a alguien que hablara bien de él. Era su otro lacayo, el primero el portero, que como dije tenía un rol de marcada importancia dentro de la trama: sabotear instalaciones, meter gentuza a vivir, impedir los arreglos, facturar inflado cuando no había más remedio y un sinfín de cosas más que incluso llegaron a realizar atentados directos contra los coches y viviendas de propietarios. Así es...así se las gastaban esta gentuza sin escrúpulos.

He de decir, y mira que me cuesta trabajo escribir esto, que estos tipos, pero particularmente el presidente, gozaban de una suerte digamos natural. Cuantos días me levantaba con el único pensamiento de matarlo, de eliminarlo, de asesinarlo...comprendo que se pueda odiar a alguien al punto de desear su muerte porque yo lo he vivido y además de una forma prolongada en el tiempo, así fue el grado de desesperación al que llegué. Ese pensamiento presidía mis días, era como una plegaria religiosa antes de acostarme y que no me abandonaba al despertar. Estuve tentado de coger el coche e ir a buscarlo a Valencia, acecharlo y abrirle la cabeza en su garaje o dónde viera la oportunidad, pero claro...cuando se me pasaba ese momento de ofuscación el sentido común me indicaba que no podría  arruinar mi vida por un tipejo así, pues aún en el caso de que tuviese éxito, el futuro que me esperaba no sería mejor y aún encima habría limpiado una inmundicia de otros. No creo para nada en la ley del Karma, de hecho, cuantos asesinos nazis salvaron el pellejo y vivieron felices en sus exilios sudamericanos? No, no existe nada y aunque nosotros, personas normales, con ciertos principios morales, pensemos que tarde o temprano serán infelices no es así, pues ellos carecen de remordimiento alguno. Es más, este tipo de hijos de puta disfrutan ejerciendo el poder destructor sobre la gente que les rodea para sentirse eso que algunos llaman "realizados". La única justicia debería venir de la mano de la ley y de nuestra lucha constante.

Me viene a la cabeza un pasaje bastante ilustrativo acerca de la carencia de escrúpulos de esta banda de ladrones. Tuvo lugar durante la realización de una Junta General Ordinaria; por aquel entonces un grupo de propietarios ya nos habíamos organizado mínimamente para presentar cierta resistencia al presidente. De momento, les pedí revisar los votos delegados (hay que comprender que el 40% del voto, sino más, era delegado en la persona del presidente) para comprobar no sólo su número sino su veracidad. No tuve que prestar mucha atención para descubrir un sinfin de votos "ilegales" o como mínimo "irregulares" que deberían haber sido anulados. Las sospechas de falsificación eran más que evidentes: misma firma ilegible, ausencia de nombre, ausencia de la figura en quien se delega, en fin...una chapuza del tamaño del Everest. El grupo de propietarios mayoritariamente falsificado fue el de los rusos, pues únicamente figuraba su nombre y el número de apartamento, sin fecha y una firma ilegible. Ante tamaña osadía, le pedí prestado a un amigo propietario una libreta para anotar los número y nombres de esos votos, con el fin de comprobar su veracidad cuando terminase la Junta. Recuerdo haber anotado alrededor de 18 nombres. Entre tanto, allí sentado en su mesa, el abogado discutía conmigo acaloradamente sobre la necesidad de comenzar la Junta a pesar de que no había terminado el recuento de votos. Le llegué a decir que el no era un miembro de la Junta de administración y que no pintaba nada allí, naturalmente se indignó y perdió los papeles dando indicaciones a sus secuaces para que comenzase la junta. Así con todo apagaron las luces y yo seguía enfrascado en la revisión de las delegaciones; en un momento dado, me volvieron a interrumpir y casi me desalojaron de la mesa, cuando me quise dar cuenta me habían quitado la libreta, de pequeñas dimensiones, en la iba anotando, con la inestimable ayuda de un señor mayor, el número y el nombre las delegaciones defectuosas. No hubo manera de encontrarla. Está claro que habían aprovechado la confusión para sustraerla y hacerla desaparecer. Un ejemplo más de como se las gastaban.

Respecto a nuestro abogado daría para escribir un capítulo, incluso puede que un libro, de hecho nuestra vinculación con él todavía no ha acabado, pues el muy hijo de la gran puta nos demandó antes de salir por la puerta de atrás. Es decir, no ha tenido empacho en falsificar actas, pues queda claro que siempre las escribía el, pues el que fingía ser nuestro administrador, Bernardo, era incapaz de redactar nada más allá de los cheques que emitía para robarnos.

Sólo aquellos que tuvimos la suerte de verlo actuar en las juntas sabemos de lo que es capaz y cómo su psicopatía le impide manifestar cualquier tipo de emoción en público, ya sea negativa o positiva. Aguantaba el chaparrón de insultos estoicamente y volvia a exponer sus disparates como si nada. Estoy convencido de que algún día las noticias hablarán de él y a decir verdad, no tengo claro de si lo harán por algo malo.

Cuando finalmente caes en cuenta de que tus fuerzas no son suficientes para revertir la situación es cuando tiras la toalla, abandonas, te resignas a tu suerte. Esto para alguien que se tiene por luchador es lo más duro de aceptar, por más apoyos con los que cuentes, nunca se acepta del todo.

    

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