Veamos, de alguna manera intentaré diseccionar la personalidad de este individuo que se erigió de presidente de la comunidad con unos objetivos tremendamente claros: forrarse a costa del resto de propietarios y satisfacer un ego desmedido. Como ocurre en otras muchas facetas de la vida, la mejor forma de conocerlo, de saber aproximadamente como es este personaje, sería analizando sus actos.
Hay que comprender que este individuo, nos guste o no reconocerlo, posee lo que podríamos denominar como una cualificación profesional elevada, muy por encima de la media. La carrera de neurocirujano (habéis leído bien) exige unas grandes dosis de estudio e, incluso, lucidez, pues de lo contrario serías incapaz de ejercer las funciones propias de esta profesión. Además, exige trabajar en equipo por motivos obvios. Así que lo primero que debemos asumir es que sabe perfectamente lo que hace y, sobre todo, lo que dice. Recoge información, analiza, planifica y ejecuta. Esta es su forma de actuar en todas las circunstancias. Con esto quiero decir que este tipo de personajes son muy difíciles de combatir, especialmente en su terreno, pues conoce perfectamente el funcionamiento del cerebro humano, quiero decir, sabe como reaccionará el cerebro sometido a diferentes estímulos; así por ejemplo, las Juntas las convocaba los días críticos del verano: 31 de Julio la primera vez y ahora no recuerdo la segunda vez. Es decir, se asegura que no vayan demasiado propietarios; bien porque se marchan o bien porque llegan. Además, la hora de comienzo fijado a las 3,15 de la tarde en un cuarto interior con paredes de hormigón del propio edificio, no favorece mucho que digamos la comodidad de los asistentes.
Curiosamente, el día de autos, se plantaba una pequeña mesa en la entrada a esta zona del edificio y un miembro de la seguridad privada (Bisón Group,S.L) identificaba a cada uno de los propietarios asistentes a la junta. La deficiente iluminación propia de los tubos fluorescentes, junto a unos techos elevados con paredes color hormigón y unas sillas de plástico blancas, creaban una atmósfera decadente más propia de una película tipo Mad Max que de una reunión en un rascacielos de diseño vanguardista. Para rematar lo anterior, la acústica brillaba por su ausencia, pues la reverberación impedía escuchar a un orador con un tono de voz normal. Ahora bien, el presidente, con un timbre de voz tremendamente característico se escuchaba perfectamente.
Los puntos a tratar, como ya he mencionado, eran muy numerosos y, sobre todo, farragosos por lo complejo de algunos de ellos. El punto más comprometido o importante se dejaba invariablemente para el final del orden de día, provocando que la concurrencia estuviera francamente anestesiada cuando tocaba aprobar las cuentas. En fin, una tortura de Junta. El debe saber que el nivel máximo de atención del ser humano está en unos 45 minutos, de tal forma que por eso las clases se reparten en periodo lectivos que no superen por mucho este número, dejando un descanso entre clase y clase.
Curiosamente, el día de autos, se plantaba una pequeña mesa en la entrada a esta zona del edificio y un miembro de la seguridad privada (Bisón Group,S.L) identificaba a cada uno de los propietarios asistentes a la junta. La deficiente iluminación propia de los tubos fluorescentes, junto a unos techos elevados con paredes color hormigón y unas sillas de plástico blancas, creaban una atmósfera decadente más propia de una película tipo Mad Max que de una reunión en un rascacielos de diseño vanguardista. Para rematar lo anterior, la acústica brillaba por su ausencia, pues la reverberación impedía escuchar a un orador con un tono de voz normal. Ahora bien, el presidente, con un timbre de voz tremendamente característico se escuchaba perfectamente.
Los puntos a tratar, como ya he mencionado, eran muy numerosos y, sobre todo, farragosos por lo complejo de algunos de ellos. El punto más comprometido o importante se dejaba invariablemente para el final del orden de día, provocando que la concurrencia estuviera francamente anestesiada cuando tocaba aprobar las cuentas. En fin, una tortura de Junta. El debe saber que el nivel máximo de atención del ser humano está en unos 45 minutos, de tal forma que por eso las clases se reparten en periodo lectivos que no superen por mucho este número, dejando un descanso entre clase y clase.
Si embargo, esto no era más que un giro de tuerca más, el verdadero trabajo lo hacía a distancia y con su mayor cualidad, si puede llamarse así: Manipulando. Realmente, yo que he tenido la desgracia de charlar con él en muchas ocasiones, tanto en vivo como por teléfono, puedo decir que al conocerlo personalmente pierde mucho, esto es así porque no es un seductor, ni mucho menos, carece, desde mi punto de vista del carisma que emana de esas personas que han nacido para líderes de opinión. Desde luego este no era su caso, más bien lo contrario, su patetismo e histrionismo no dejaban lugar a dudas tras varios minutos de charla. Algo fallaba dentro de aquella cabeza. Esto fue una fortuna para nosotros, los disidentes, pues muchos de los que le delegaban el voto es porque jamás llegaron a conocerlo en persona aunque si que habían charlado con el durante muchas horas por teléfono. Estoy convencido, que una vez más, aplica sus conocimientos sobre fisiología cerebral para escoger la hora de llamada, pues hay un momento al final de la jornada diaria en la que nuestro nivel de alerta se relaja y esto lo saben bien los directores de marketing, con nuestras alarmas desconectadas somos más propensos a ceder o a transigir con algunas decisiones, como por ejemplo, delegar el voto. Así es. Llevaba un plannig que seguía con una regularidad pasmosa. Me pregunto si esto también obedece a algún tipo de reacción basada en la repetición de la información una y otra vez, de forma machacona.
Como anécdota mencionaré las confesiones de un propietario que tuve la ocasion de encontrarme recientemente miemtras pasaba unos días en el residencial. Declaró que este tiparraco indecente llegó hasta a llamarle una noche de fin de año, en plenas fiestas navideñas, para pedirle su voto. En fin, esto lo dice todo acerca de este individuo psicopático.
Como anécdota mencionaré las confesiones de un propietario que tuve la ocasion de encontrarme recientemente miemtras pasaba unos días en el residencial. Declaró que este tiparraco indecente llegó hasta a llamarle una noche de fin de año, en plenas fiestas navideñas, para pedirle su voto. En fin, esto lo dice todo acerca de este individuo psicopático.
Pero si hay algo que está totalmente claro y, en este caso, no hablo únicamente desde mi punto de vista, es que dominaba las técnicas de neuromarketing y lo que es peor las aplicaba. Durante uno de mis viajes a Beijing, recuerdo haber comprado un libro que me impactó en este sentido, pues estaba escrito por un economista que había recibido el premio nobel precisamente por investigar en este campo. El libro se titula: "Thinking fast and slow" by Daniel Khaneman. Viene a decir que realmente cuando decidimos, a pesar de lo que nosotros nos creamos, ya está todo decidido de antemano en nuestro cerebro, es como si el jersey o la moto que me voy a comprar, su color, el modelo, estuviera ya previamente determinado y únicamente he tenido la ilusión de tomar la decisión de una forma más o menos consciente o racional. El dice que hay dos sistemas conviviendo en nuestro cerebro, el lógico y racional, y el emocional, precisamente éste último es el que prevalece, pero no ante una duda, sino siempre. De hecho, el primero lo usamos para sumar, dividir, resolver problemas, pero para tomar decisiones..uff..es muy muy defectuoso. De ahí que muchas veces el proceso de toma de decisiones sea al contrario de lo que nos creemos, esto es: recojo información, razono, sopeso opciones y decido en función de lo anterior. Pues bien, no es así. Primero ya hemos decidido y luego simplemente lo justificamos fingiendo que reflexionamos...asi es. Y creo que todos hemos tenido esa sensación alguna vez que hemos adquirido algo después de haber tomado un tiempo para pensarlo. Al final, te habrías ahorrado tiempo si lo hubieras comprando en cuanto lo viste. ¿verdad?
Bueno, pero volviendo al tema del presidente corrupto. ¿Qué tiene que ver todo esto con este tipejo? Pues a mi entender mucho. El sabe que lo más importante es crear una emoción hacia algo y consecuentemente la respuesta será la esperada a la misma. ¿Qué emoción o sentimiento quería manipular? pues realmente no apelaba a uno solo, sino que mezclaba y explotaba los puntos débiles de las personas: personalizaba la manipulación. Las cosas no son lo que realmente son, sino lo que percibes que es. Por eso un día en el que estamos contentos el mundo nos parece mucho más amigable por decir algo. El caso es que para alguien avaro, inmediatamente le prometía que ganaríamos una fortuna con nuestra demanda. Al que notaba indignado con la promotora por los defectos de sus apartamentos, les prometía justicia. Naturalmente siempre les hacía creer que únicamente él podía conseguirlo. Lo que no cabe duda es que todos los propietarios, muchos de ellos jamás pisaron el residencial, confiaban en él ciegamente y la impresión que tenían no podía ser más positiva, se sentían halagados de que un neurocirujano les llamara, les dedicase su sagrado tiempo y no digamos ya que se echase la comunidad de un rascacielos a cuestas sin pedir nada a cambio, más bien lo contrario, según siempre remarcaba: "esta cruzada me cuesta sacrificios personales".
Solía comenzar las Juntas (en su época dorada) con la presentación de una especie de chiste con alusiones sexuales para romper el hielo. Siempre imagenes de comic. Por supuesto, no podía faltar la diapositiva en la que se mostraba a si mismo disfrazado de médico mirando una radiográfia o algo así. A continuación ya había creado la atmósfera propicia para comenzar el show: luces completamente apagadas, su ordenador y el cañón proyector. Para ilustrar cada punto del orden del día, especialemente aquellos que contenían datos técnicos, utilizaba alguna foto o dibujo de internet alarmista o/y humorístico, aunque su fuerte, lo que más le gustaba eran dos cosas: presentar fotos de desperfectos y desgracias similares que degradaban la imagen del residencial y crear división entre los propietarios para terminar enfrentándo unos contra otros; esto último le resultaba especialmente agradable.
Al captar que con la llegada de nuevos compradores habían surgido grupos de resistencia imprevistos en cierto modo, no tuvo miramientos para buscar un motivo de división, y claro, cuando realmente no podía encontrar nada objetivo como motivo de discordia, tuvo que crearlo. Su argumento tal cuál lo presentó en Junta fue el siguiente: "Sres, no podemos esperar apoyo de cierto grupo de propietarios porque han comprado bajo unas condiciones diferentes a nosotros, los originales. Han pagado mucho menos que nosotros (en este punto la presentación que recuerdo perfectamente mostraba dos burros, uno muy cargado y otro con carga mucho más ligera) y además han firmado una claúsula secretoa en su escritura para no demandar a la promotora". De este modo, en apariencia tan simple, creó pantalla de humo para la mayoría de los propietarios, aunque no para todos afortunadamente.
Para dar enfásis a todo esto, uno de sus adláteres, un tipo con un aspecto repelente de gitano con collar de oro, salía a leer una cuartilla al auditorio en la que supuestamente figuraban las clausulas de nuestras escrituras, sin que nadie cuestionase que dichas escrituras o datos jamás habían sido facilitados por nuestra parte. Esto tuvimos que soportarlo durante muchas Juntas, pues estos tipejos tenían su hueco de intervención reservado de antemano. Ya lo he contado, estas Juntas tenían mucho más de teatro que de Junta de propietarios. El actor principal y director de la obra era el presidente. No hace falta decir quienes eramos el público, los que pagamos la función...y a qué precio¡¡
Por mi parte no podía dar crédito a lo que allí veía; la gente automáticamente prestaba atención a este hecho dejando de lado lo que considero algo mucho más relevante: las cuentas de la comunidad y su gestión. Un día me tomé la molestia de sumar todos los gastos que había cobrado en calidad de presidente desde que asumió el cargo. Se supone que dichos gastos se le restituían porque eran en complimiento de sus funciones en representación de la comunidad, pues bien, mes tras mes llegaban a sumar un promedio de 600 €/mes. Por supuesto no había forma de demostrar cuáles fueron reales y cuáles no. Jamás dio explicaciones de ellos, ni mucho menos los justificó. Aún con todo tenía la cara dura de lamentar públicamente que el ejercicio de sus funciones le estaba costando dinero de su bolsillo.
Se daba la casualidad de que por aquella época, hablo de finales y principios de 2010, estaba contratado de neurocirujano en el Hospital de Levante, consecuentemente pasaba a la comunidad los peajes diarios desde su domicilio en Valencia a Benidorm. No se cortaba un ápice. También comidas con algunos de sus atláteres, y por supuesto con todos sus secuaces y socios, el abogado y el perito. Pero claro, alguien así no puede desempeñar un puesto con normalidad para una empresa privada, pues por algún lado tiene que salir el tiempo que dedicaba a dirigir su verdadera vocación: joder a la comunidad. Llegó un momento en el que su personalidad psicopática afloró en el Hospital de Levante y trascendió que tuvo una discusión con alguno de los miembros de su departamento e incluso se enfrentó con la junta directiva por su extraño proceder no solo con sus compañeros sino también con pacientes. Al final le dieron el voleto. Pero como es un artista de la manipulación en la Junta lo vendió como una represalia por parte de Bancaja, pues esta institución financiera no habían tenido otra oportunidad para agradecerle las demandas que había presentado y que, por cierto, seguían creciendo.
No sé, mirado retrospectivamente, ahora que aparecen casos de corrupción a todos los niveles en la Comunidad Valenciana dónde hay infinidad de altos cargos implicados en sangrantes casos de corrupción, alguno de ellos incluso llegó a desviar el dinero para ayudar a Haití por el terremoto que sufrió; lo veo hasta como algo natural. Cuando escuché a los funcionarios que honradamente trataron de oponerse o, no participar, en esta afrenta social, fueron amenazados con toda suerte de maldiciones. Como una mafia, ni más ni menos. Es decir, sería el sueño de los mafiosos, pues al fin y al cabo ellos siempre se mantuvieron al margen (o astutamente tapados) del poder político de turno. Ahora ya no haría falta esconderse o actuar de forma ilícita fuera del poder, ¿para qué? mejor resultado da constituirse en el poder mismo. Así es.
Ese atajo de sátrapas sin escrúpulos, capaces de dilapidar el dinero público, el dinero de jubiliados, de hospitales, de centros de enseñanza...sin el más mínimo arrepentimiento está infiltrado en todos los niveles de organización social, como pude comprobar en mi comunidad. Claro, esto unido quizás al hecho de la secular ignorancia del populacho medio español y sobre todo a la falta crónica de cultura cívica, nos ha llevado a dónde estamos hoy y explica por qué aún aireando las vergüenzas siguen sacando votos, y no precisamente pocos¡¡
Lo bueno de todo esto es que poco a poco la gente, como piezas de dominó, iban cayendo una tras otra y cada vez más este execrable ser se iba pareciendo al protagonista de un sainete de Arniches. Se dejó de aplaudir (porque sí, se aplaudia en las Juntas) para empezar a insultarle y abuchearle por la misma plebe que le había vitoreado meses atrás. El gran comediante aguantaba estoicamente el envite, sea cual fuere, con tal de salirse con la suya, es decir, permanecer de presidente. Claro este mismo empeño junto con su falta de amor propio, digamos, resultó extraño para el público en general, que no podía comprender como soportaba tales insultos sin inmutarse o dimitir. Una vez fue catalogado de esta guisa ya no hubo forma de salir. Se desgastó y renunció a presentarse de nuevo a la presidencia. Qué maravilloso día¡¡
Solía comenzar las Juntas (en su época dorada) con la presentación de una especie de chiste con alusiones sexuales para romper el hielo. Siempre imagenes de comic. Por supuesto, no podía faltar la diapositiva en la que se mostraba a si mismo disfrazado de médico mirando una radiográfia o algo así. A continuación ya había creado la atmósfera propicia para comenzar el show: luces completamente apagadas, su ordenador y el cañón proyector. Para ilustrar cada punto del orden del día, especialemente aquellos que contenían datos técnicos, utilizaba alguna foto o dibujo de internet alarmista o/y humorístico, aunque su fuerte, lo que más le gustaba eran dos cosas: presentar fotos de desperfectos y desgracias similares que degradaban la imagen del residencial y crear división entre los propietarios para terminar enfrentándo unos contra otros; esto último le resultaba especialmente agradable.
Al captar que con la llegada de nuevos compradores habían surgido grupos de resistencia imprevistos en cierto modo, no tuvo miramientos para buscar un motivo de división, y claro, cuando realmente no podía encontrar nada objetivo como motivo de discordia, tuvo que crearlo. Su argumento tal cuál lo presentó en Junta fue el siguiente: "Sres, no podemos esperar apoyo de cierto grupo de propietarios porque han comprado bajo unas condiciones diferentes a nosotros, los originales. Han pagado mucho menos que nosotros (en este punto la presentación que recuerdo perfectamente mostraba dos burros, uno muy cargado y otro con carga mucho más ligera) y además han firmado una claúsula secretoa en su escritura para no demandar a la promotora". De este modo, en apariencia tan simple, creó pantalla de humo para la mayoría de los propietarios, aunque no para todos afortunadamente.
Para dar enfásis a todo esto, uno de sus adláteres, un tipo con un aspecto repelente de gitano con collar de oro, salía a leer una cuartilla al auditorio en la que supuestamente figuraban las clausulas de nuestras escrituras, sin que nadie cuestionase que dichas escrituras o datos jamás habían sido facilitados por nuestra parte. Esto tuvimos que soportarlo durante muchas Juntas, pues estos tipejos tenían su hueco de intervención reservado de antemano. Ya lo he contado, estas Juntas tenían mucho más de teatro que de Junta de propietarios. El actor principal y director de la obra era el presidente. No hace falta decir quienes eramos el público, los que pagamos la función...y a qué precio¡¡
Por mi parte no podía dar crédito a lo que allí veía; la gente automáticamente prestaba atención a este hecho dejando de lado lo que considero algo mucho más relevante: las cuentas de la comunidad y su gestión. Un día me tomé la molestia de sumar todos los gastos que había cobrado en calidad de presidente desde que asumió el cargo. Se supone que dichos gastos se le restituían porque eran en complimiento de sus funciones en representación de la comunidad, pues bien, mes tras mes llegaban a sumar un promedio de 600 €/mes. Por supuesto no había forma de demostrar cuáles fueron reales y cuáles no. Jamás dio explicaciones de ellos, ni mucho menos los justificó. Aún con todo tenía la cara dura de lamentar públicamente que el ejercicio de sus funciones le estaba costando dinero de su bolsillo.
Se daba la casualidad de que por aquella época, hablo de finales y principios de 2010, estaba contratado de neurocirujano en el Hospital de Levante, consecuentemente pasaba a la comunidad los peajes diarios desde su domicilio en Valencia a Benidorm. No se cortaba un ápice. También comidas con algunos de sus atláteres, y por supuesto con todos sus secuaces y socios, el abogado y el perito. Pero claro, alguien así no puede desempeñar un puesto con normalidad para una empresa privada, pues por algún lado tiene que salir el tiempo que dedicaba a dirigir su verdadera vocación: joder a la comunidad. Llegó un momento en el que su personalidad psicopática afloró en el Hospital de Levante y trascendió que tuvo una discusión con alguno de los miembros de su departamento e incluso se enfrentó con la junta directiva por su extraño proceder no solo con sus compañeros sino también con pacientes. Al final le dieron el voleto. Pero como es un artista de la manipulación en la Junta lo vendió como una represalia por parte de Bancaja, pues esta institución financiera no habían tenido otra oportunidad para agradecerle las demandas que había presentado y que, por cierto, seguían creciendo.
No sé, mirado retrospectivamente, ahora que aparecen casos de corrupción a todos los niveles en la Comunidad Valenciana dónde hay infinidad de altos cargos implicados en sangrantes casos de corrupción, alguno de ellos incluso llegó a desviar el dinero para ayudar a Haití por el terremoto que sufrió; lo veo hasta como algo natural. Cuando escuché a los funcionarios que honradamente trataron de oponerse o, no participar, en esta afrenta social, fueron amenazados con toda suerte de maldiciones. Como una mafia, ni más ni menos. Es decir, sería el sueño de los mafiosos, pues al fin y al cabo ellos siempre se mantuvieron al margen (o astutamente tapados) del poder político de turno. Ahora ya no haría falta esconderse o actuar de forma ilícita fuera del poder, ¿para qué? mejor resultado da constituirse en el poder mismo. Así es.
Ese atajo de sátrapas sin escrúpulos, capaces de dilapidar el dinero público, el dinero de jubiliados, de hospitales, de centros de enseñanza...sin el más mínimo arrepentimiento está infiltrado en todos los niveles de organización social, como pude comprobar en mi comunidad. Claro, esto unido quizás al hecho de la secular ignorancia del populacho medio español y sobre todo a la falta crónica de cultura cívica, nos ha llevado a dónde estamos hoy y explica por qué aún aireando las vergüenzas siguen sacando votos, y no precisamente pocos¡¡
Lo bueno de todo esto es que poco a poco la gente, como piezas de dominó, iban cayendo una tras otra y cada vez más este execrable ser se iba pareciendo al protagonista de un sainete de Arniches. Se dejó de aplaudir (porque sí, se aplaudia en las Juntas) para empezar a insultarle y abuchearle por la misma plebe que le había vitoreado meses atrás. El gran comediante aguantaba estoicamente el envite, sea cual fuere, con tal de salirse con la suya, es decir, permanecer de presidente. Claro este mismo empeño junto con su falta de amor propio, digamos, resultó extraño para el público en general, que no podía comprender como soportaba tales insultos sin inmutarse o dimitir. Una vez fue catalogado de esta guisa ya no hubo forma de salir. Se desgastó y renunció a presentarse de nuevo a la presidencia. Qué maravilloso día¡¡
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